sábado, 25 de enero de 2020

YOKALOKA





Me declaro definitivamente fan de la serie de Isabel Coixet "Foodie Love".
De la escena de cada café, de cada helado, de cada cocktail, de cada plato de comida Japonesa, de todos los platos de degustación, de  de todos los locales... Estoy casi segura de que acabaré buscándolos y probándolos todos.

Quise un café en el primer capitulo, un cóctel en el segundo, un restaurante japonés en el tercero, comida italiana en el cuarto... así con todos. Y eso es porque me imaginé cada uno de los sabores. No me los inventé, simplemente los recordé. Y busqué mentalmente los lugares que más se me parecían a los que yo había probado. Ahí apareció YOKALOKA. 





No te imagines un lugar enorme, ni esperes a llamar para que te hagan una reserva. Ahí vas, si hay sitio te sientas, comes, hablas un poco con Yoka, que es muy maja y habla con todo el mundo, y te vas. Es una tabernita japonesa situada en un pequeño local dentro del Mercado de Antón Martín (uno de mis favoritos), que presume de tener el mejor ramen de Madrid (Tonkotsu Ramen) y al que por fin fui en Octubre.



Llevaba tiempo con muchas ganas de ir, porque los olores de la comida cuando pasas por delante son la bomba, pero siempre iba a deshoras y sin ganas de comer. Hasta que vino Bea de visita y se me ocurrió que le gustaría volver a probar un plato de ramen.

Era un viernes casi a las tres y media de la tarde, por eso encontramos sitio. Como teníamos hambre no nos paramos a pensar en la carta y escogimos un menú que si no recuerdo mal, tenía un precio de 16 euros e incluía unas gyozas maravillosas y un plato de ramen. Cada una escogió uno diferente, una con caldo de carne y la otra con caldo de pescado que resultaron ser una delicia para el paladar. Estaban espectaculares.






La siguiente vez que fui, tenía dos objetivos, uno de ellos sí o sí, pedir su Tonkotsu ramen. El que es considerado como el mejor ramen del mundo, a base de preparar un caldo de cerdo cocido a fuego lento durante 18 horas. El mío era además un poquito picante y llevaba un topping extra de huevo hanjuku.
Impresionantemente bueno.
Tenía entendido que sólo lo hacían los miércoles, pero yo lo probé un viernes de noche, así que no puedo prometer que si alguien lo pide cualquier otro día lo vayan a tener para servir.











En caso de que no tengan el ramen, no pasa nada, hay otros platos para probar entre los que se encontraba mi segundo objetivo, su espectacular Sushi, según su salvamantel, el mejor de Madrid hecho en el momento.
Y el salvamantel tampoco se equivoca... Creo que puedo decir que desde este día he encontrado mi sushi favorito. Nuestro pedido fue "Yokaloka", una selección de nigiris + makis de 13 piezas






No se si es el mejor de Madrid porque tampoco he probado tantos, pero sí os puedo asegurar que después de una segunda vez, a este bar tengo que volver. (Bueno volver o pedir a domicilio como hizo Paula Romero)

El sitio es acogedor y muy guay, es auténtica comida japonesa y está todo buenísimo, hasta el vino japonés!!!

Os dejo sus datos. En la web podréis encontrar la carta para pedir a domicilio, los horarios, su blog y un montón de fotos:
WEB: Yokaloka
Mercado de Antón Martín
Calle de Santa Isabel, 5
28012 Madrid

Espero que os guste!!!

Un besito

PD: Dedicado a Bea, por probarlo conmigo (y porque se que se muere de envidia cada vez que voy)


sábado, 6 de julio de 2019

NAOMI




Lo bueno se hace esperar, y mucho, porque para probar Naomi...

Puede ser que estuviese igual dos años con este restaurante japonés en la mente y al menos que yo recuerde, un par de intentos fallidos (es lo que tiene tener fama y ser chiquitito). Pero por fin llegó el momento!
Por hacerme esperar tanto, por ser un sitio tan curioso, por estar todo buenísimo... por todo eso, esta pequeña taberna que guarda en su ser el honorable título de ser el primer restaurante japonés de Madrid, debe tener sí o sí al menos, un mínimo espacio en este Blog.

Así que vamos allá!




Se encuentra en la calle Ávila, nº14  y pasa totalmente desapercibida. Apenas unas cortinillas típicas japonesas en la puerta y un pequeño letrero con el nombre, que de no buscarlos, no verías.
Pero es recordar el interior y tener la sensación de que esto no es Madrid, de que me he ido de viaje y que estoy en el otro lado del mundo, y si me apuras hasta en otra época.
Como ya he dicho es pequeño, pero a la hora de elegir dónde sentarte, tiene para todos los gustos, en la barra, en mesas bajas para sentarte en el suelo, o mesas (para mi) de las normales.



Por ser la primera vez, había que fiarse de los más solicitados (que así estaba indicado en la carta), por supuesto totalmente acertados, y esto fue lo que trajeron:




Tempura: Tenía mis dudas, porque después de haberla probado en Tokyo, me imaginaba que igual de rica que la de allí no podría ser, pero felizmente me equivoqué. Esponjosa, con mucho sabor, y nada grasienta.





Nasu Dengaku (茄子田楽) o Berenjena con salsa Miso: El plato más pedido y con razón! está buenísima, muy sabrosa, y muy tierna. Aún no se cómo no se deshacía al partirla con los palillos. Hasta se de quién pasaría la lengua por el plato para que no se perdiese nada de la salsa...


Namateri: lomo de atún rojo en salsa Teriyaki. Los tacos de lomo que eran generosos, estaban perfectos. Hechos vuelta y vuelta, en su punto, super tiernos y buenísimos.






Y por último, y como extra, porque esto ya era capricho mío, Sashimi de atún rojo. Y de esto no os voy a decir nada, porque para qué...jejeje. Estaba impresionante. Igual no hacía falta pedirlo, pero es que a mi se me iban los ojos cada vez que pasaban con este plato para otra mesas, y como soy culo veo , culo quiero...




Me quedaron muchísimas cosas por probar, pero como voy a repetir SEGURO, ya os contaré!


Al final estos lugares que hago míos, no solo lo son por la comida que pruebo, por la decoración, o el ambiente que tenga, también lo son por la música o los sonidos, por los olores, por lo majos que sean los camareros... Pero sobre todo lo son por quien me acompañe, de lo a gusto que esté en ese momento y el recuerdo que se me queda. Tal y como si hubiese hecho millones de fotos.

Si además sumas, que a quien me acompañe le acabe encantando lo que prueba, que se fíe de mi criterio un poquito más y que comparta su experiencia, ya me encuentro satisfecha, el objetivo ya esta cumplido!

Ahora Naomi ya es uno de mis sitios.


Espero que os guste

Un besito


PD.
Tenía que haber publicado esta entrada hace un mes y dedicársela a David Peral (que es quien me ha cedido las fotos, muchas gracias) a modo de regalo de cumpleaños, habría estado genial. Espero que sirva que te la dedique hoy. Muack



jueves, 25 de abril de 2019

VENTOSELA



Me estaba apeteciendo hablar de uno de mis rinconcitos, y pensando a cerca de qué escribir, me acordé de que hace tres años publiqué una entrada con exactamente el mismo clima que hoy.
Hoy vuelve a llover en Madrid. Mucho, igual que aquel día.
Hay viento, tráfico, y gente mustia porque llueve.
Así que, pensando de nuevo en aquel día, me vuelvo a ir mentalmente a Santiago, y os cuento qué es lo que haría yo si estuviese allí.




Tengo, desde hace unos años, un rinconcito por el que me gusta pasar cada vez que voy a casa (sí, Santiago es casa). Se llama Ventosela y es una vinoteca chiquitita que está en la Rúa da Raíña.


No es un restaurante, pero tiene tapas y tostas para picar.
No tiene mucho espacio y menos para sentarte, apenas un par de taburetes en la barra de dentro o al lado de la ventana, y una barra pequeña en la entrada para poder apoyar tus cosas y quedarte en la calle.
No es un lugar con una súper decoración. Es una tasca, tasca. De las de verdad, como las que había antes y de las que a mi me gustan








A mi me encanta porque son tan amables, que parece que te atienden como si fuese el primer día que abren. Y da gusto dejarte aconsejar a cerca de los vinos (yo siempre les pregunto y conmigo siempre aciertan). Me ponen unas tapas estupendas de embutido con mi copita, y si no hace sol, me gusta quedarme dentro al lado de la ventana para ver el ambiente de la gente al pasar.










Así que si Madrid hoy fuese Santiago, me iría al Ventosela a sentarme en ese taburete; a mirar tras ese cristal la gente al pasar, sujetando los paraguas que vuelan; escuchando las goteras de la lluvia sobre la piedra, mientras me tomo un Godello o un Mencía de los que me recomiendan los chicos









Espero que os guste.

Un besito




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