domingo, 10 de febrero de 2019

CARTAGENA DE INDIAS

¿Y qué os parece que nos vayamos de viaje la segunda semana de Febrero?
Mmm... Pongamos, que os llevo un día a Cartagena de Indias..!!



Qué difícil es escribir una entrada sobre sitios a donde ir a comer en Cartagena de Indias.
Hay tantos sitios de comida buenísima y tan bonitos... que siento que me he quedado corta de días para visitar todos los que yo quería.
Por otro lado también pienso, ¿cómo sería de larga esta entrada si los hubiese probado todos...? Jejeje, mejor no lo pienso.

Muchas veces para acordarme de los lugares y los platos, hago un recorrido mental de todo lo que he hecho en un día. Si junto varios días de esos viajes "memorísticos", me sale un tour estupendo desde la mañana a la noche.
Eso es lo que he hecho para esta entrada.





PARA DESAYUNAR.
Yo soy de las que arranca por la mañana con una dosis potente de cafeína, y estando en un país como Colombia se hace necesaria tener la pituitaria a tope para cuando se abre la puerta de una cafetería, saber si ésa es en la que debes entrar. Posiblemente eso es lo que ocurrió con el Café Epoca, un lugar tranquilo y muy bonito en el centro de Cartagena (al que yo fui está en la calle Arzobispado) con un olor increíble a un buenísimo café, que tuestan y preparan allí mismo para que incluso te lo puedas llevar a casa.





Además para quien quiera desayunar un pelín más tarde, ofrecen brunch. Yo no lo he probado porque me pilló a deshora, pero tenía una buena pinta... de caerte para atrás! Lo que sí probé y además recomiendo en esta cafetería, son el frapuccino y la limonada de coco, que creo que es la más rica que he tomado. En serio hay que probarla, incluso lo que son poco amigos del coco. Es muy refrescante, es natural, y es lo más!





HORA DE COMER!
Siguiendo ese circuito en mi cabeza, hago un alto en el camino a la hora de comer y no puedo no nombrar a La Mulata en la calle Quero, en el barrio de San Diego (no hay que perderse este barrio, es muy bonito y animado).



La carta no es muy variada pero lo que hay es más que suficiente, comida colombiana, especialidades cartageneras y ceviches, con una sopa de pescado de entrante buenísima.


Lo que nosotros probamos fue cóctel de gambas, que nada tiene que ver con lo que conocemos en España (y la salsa rosa...no se parece ni de lejos), posta negra cartagenera (res), ceviche, costillas con salsa de tamarindo, todos acompañados de patacones (riquísimos los de este sitio) y por supuesto limonada de coco.





EL POSTRE...
En muchos lugares de Colombia los helados son un imprescindible del día a día para los guiris que la visitamos, y Cartagena no podía ser menos ofreciendo un montón de lugares donde poder escoger los más ricos. Así que si sigues por el centro, un lugar inevitable es La Paletería, el paraíso de los golosos y fans de los helados y polos. Las paletas son artesanales, y los sabores deliciosos y naturales. Aquí podría recomendar  casi todos los sabores pero yo casi me derrito con la de maracuyá, aunque la de mandarina tampoco se quedaba atrás... (sí, me gustan los cítricos...)




EL ATARDECER.
Las puestas de sol son un buen momento para hacer una pausa y descansar de una
caminata. La opción de mucha gente es acercarse al famoso Café del Mar. Yo no lo recomiendo, es bastante más caro que el resto de los sitios y las cervezas, por poner un ejemplo, pueden no estar todo lo frías que se espera ( y costar entre 4 y 5 euros...)
Hay más terrazas en las azoteas de muchos edificios, y siempre está la opción 2, que es ir a ver el atardecer en el barrio de Bocagrande, donde hay hay montones de chiringuitos donde escoger, a lo largo de toda la playa.




LA HORA DE LA CENA.
Cartagena se transforma al anochecer llenando sus concurridas plazas, de terrazas y artistas callejeros. El Barrio de San Diego es una muy buena opción para cenar en algunos de los restaurantes situados en hermosas casas coloniales, pues la oferta es muy abundante y variada. Mi paso en esta ocasión se dirigió a La Cevicheria, las recomendaciones en otros blogs no podían fallar (una pena que mis fotos hayan salido tan mal). Por supuesto los ceviches están recomendados, al igual que los arroces. Lástima que esa noche no llegamos al arroz con bogavante que tenía yo en mente...




LA NOCHE.
Nadie debería perderse el espectáculo que ofrece la Plaza de Trinidad en el barro de Getsemaní. Gente moviéndose de un lado a otro, vecinos jugando al ajedrez, cuerpos atléticos con movimientos imposibles parando el tráfico bailando breakdance; grupos de amigos y conocidos reencontrándose; escaleras y bancos ocupados de gente con un enorme bullicio de fondo; música, siempre música; y los puestos de comida callejeros ofreciendo patacones con “de todo”, perritos o hamburguesas.
Los alrededores de la plaza están llenos de locales con más alternativas, con cafés, restaurantes y pizzerías. Hay una, que lo siento pero no me acuerdo del nombre, que hace pizzas de masa muy fina, y están buenísimas.


Y hasta aquí llega mi incursión cartagenera, ¿véis? como ya he dicho, me quedo muy corta de sitios...ay qué penita! Espero que por lo menos éstos, sirvan a alguien de pequeña guía!

Espero que os gusten!

Un besito

PD. os dejo aquí algunos de los links de los sitios a los que yo he ido, para quien quiera cotillear e ir abriendo boca...

http://www.epocacafe.com
http://www.lapaletteria.co
http://lacevicheriacartagena.com


sábado, 19 de enero de 2019

CASA MARCELO





Yo soy de esas que siempre dice que "año nuevo vida nueva". No es necesario que todos las cosas que nos proponemos empiecen en año nuevo, pero ya que hay que arrancar, ¿qué mejor forma que hacerlo con un día Uno? (o con un día Tres...) El caso es que yo llevaba ya mucho tiempo intentado/ queriendo probar Casa Marcelo y este era uno de mis objetivos culinarios de este 2019. Durante mucho tiempo se me había resistido este gigante gastronómico de Santiago, pero hoy ya puedo decir que he caído en sus redes y que espero volver.




En primer lugar contaros que apenas he escuchado los platos que la gente había probado, y no he mirado en internet nada a cerca de lo que cocinan en sus fogones, no quise saber. No ha sido fácil pero así llegué y me dejé aconsejar sin si quiera mirar la carta. (Gracias a Fernando que acertó claramente en las sugerencias). También he de decir que iba con mente abierta a probar, cómo si no iba a engancharme a Casa Marcelo comiendo de primero OSTRAS. Yo..., comiendo ostras...!!! quién me lo iba a decir...


Pues dejándonos asesorar, nos salió muy buen menú degustación y así se quedó lo que al final fue nuestra cena:






Primero y ante todo nos trajeron al "señor pan". Pan gallego de verdad, crujiente por fuera y esponjosa y enorme la miga de dentro y además calentito (como para no mojar...). Lo acompañamos de un "señor vino", un tinto, mencía, un Casa Marcelo, que además de estar muy bueno tiene un precio muy asequible.









Para empezar, lo dicho, yo no soy muy amiga de las ostras, pero quién se podía resistir a probar éstas a la parrilla con salsa de Rocotto? (Aviso a navegantes, el rocotto , es una especie de pimiento rojo muy típico peruano que pica un poquito). Tengo que decir que Marcelo puede sentirse orgulloso, pues he pensado que si vuelvo, tendré que pedirlas.





A continuación Har-Gao (dumpling, empanadas o Gyozas, como queráis llamarles) rellenas de gambas al ajillo. Espectaculares, una explosión de sabor en la boca. Uno de mis favoritos (hasta mojé pan...!)








El tercer plato a probar fue el choquito (calamar) a la parrilla con salsa Kimtchi. Súper curiosa su presentación , pues una vez que te lo traen, te recomiendan remover para que la tinta del calamar tiña todo el plato de negro. (dónde estaba escondida toda esa tinta?)






El siguiente, fue la Patata puerro, con yema de huevo y tocino ibérico. Sorpresa total, porque es como si estuvieses comiendo un plato de huevos con patatas. No tengo claro si era una patata o un puerro, pero no me importa estaba muy bueno, todo bañado en la yema tal cual como si rompieses con pan la yema de un huevo frito tradicional.






Continuando la degustación nos presentaron un salmonete con salsa ponzu y ajetes, que por favor no podía estar más bueno, muy muy tierno, y jugoso, y yo ahí sin saber si lo que me gustaba más era el salmonete o la salsa...quizás todo junto no ?










Otro de mis favoritos fue el jurel caramelizado acompañado de arroz y algas fritas. No tengo palabras para este plato. Estaba tan tierno que se deshacía en la boca. El sabor espectacular, y lo rematas con el crujido de las algas al morder el bocado... (imaginadme con la lágrima en el ojo de la emoción)






Por último, terminamos de ponernos las botas con este steak tartar de solomillo del país sobre una cama de pan crujiente.









No podía ser de otra forma, claramente nos habíamos reservado un hueco para los postres que a dar de hoy no tengo ni idea de cual escogería si sólo pudiese elegir uno. Si el "3 en 1" antioxidante de frutos rojos (no se si estaba más bueno el helado o la mousse...), el arroz con leche, o la bica de Casa Marcelo, que no estaba buena, estaba lo siguiente...







Pues eso, como no voy a querer volver con semejante espectáculo? Estaba todo impresionante, me lo pasé genial y comí mejor.
Espero cerrar este año igual de bien que lo he empezado.

CASA MARCELO
Rúa das Hortas, 1
Santiago de Compostela

Espero que os guste.
Un besito


PD: Javi Pitu, la próxima vez te prometo que voy contigo.




domingo, 10 de junio de 2018

Deli _ rant.

Y otro descubrimiento que ya se encuentra grabado en mis papilas gustativas y mis retinas!

Llevaba ya unos meses abierto, y lo miraba de reojo al pasar por delante. Tenía buena pinta (sí, sí y estaba por estrenar...) pero al principio creo que yo estaba un poco tímida para empezar el cotilleo, quizás porque al ser nuevo no había mucha gente que se atreviese a entrar (algo que ya no sucede). - Pero no importa pensé - Ahí estaba yo decidida a ser de las primeras en el barrio.
Ahora me alegro: lo bueno no tiene porqué hacerse esperar.






Me encantó el interior, toda una sorpresa en decoración.
Quizás sea porque recordaba los tonos rojos y negros del Bristol bar (que ocupaba antes este local) y que contrastan totalmente con el blanco nuclear que llama la atención desde el exterior.
No os engañéis, lo que hay dentro, al fondo, es hasta mejor!
Estanterías desde el techo hasta el suelo repletas de libros al alcance de cualquier mano para ser ojeados, cubren las paredes que rodean las mesas cuidadosamente distribuidas de forma que no  tengas que oír las conversaciones ajenas sin prestarles atención. Un gustazo!







Al igual que el local, los platos también sorprenden tanto en el sabor, como la decoración en la presentación. De entre esos platos, yo voy a destacar a los del menú de la semana que creo que debe tener mención especial.

El menú del mediodía es el mismo desde el martes hasta el viernes y cambia todas las semanas. Su precio es de 15 euros y te puedes encontrar con una buenísima ensaladilla lusa (sí , con "L"), o pho típico vietnamita, pasando por deliciosas obleas de queso gorgonzola y cebolla caramelizada, o crudités de verduras con una buenísima crema de queso (gracias por traerme un poquito para probar). Eso para empezar. Para continuar, una torre de bacalao con repollo parmentier y Ali i oli, o un rissotto de setas de escándalo o unas carrilleras confitadas al PX con patatas asadas.







Y de postre...

¿Unas fresitas con chocolate o un yogur cremoso de piña con arena de galleta?












Además tiene unos detallitos que enamoran, como los tubos de ensayo con aceite, o el despliegue de tarros de azúcar para ponerle al café, si dejar de mirar las curiosas lámparas libro de la barra o el aperitivo de chips de tubérculos con palomitas.



Tampoco deja indiferente la web, que está muy guay. Echad un ojo y ya me contaréis:  Pincha aquí


Pero eso no es todo, también el personal sorprende, siempre súper amables buscando la comodidad y tranquilidad de los comensales, con una sonrisa en la cara y dispuestos a agradar (por supuesto sin atisbo de peloteo), así sí que da gusto volver!


Espero que os guste

Un besito

PD: Esta entrada se la dedico a Pablo, por haber tenido el honor de ser invitado a venir con nosotros, "los del selecto club de los jueves".

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